«Vosotros lo pedisteis, nosotros lo hicimos»: cómo una empresa creó una cultura de equipo inigualable
29 de febrero de 2024
En Lineage, nos esforzamos por ser un «lugar de trabajo fantástico» para todos los miembros de nuestro equipo en todo el mundo. Por eso, cuando uno de los centros de nuestra red se encontró con un problema de falta de compromiso por parte de los miembros del equipo, supieron que tenían que actuar con decisión. Su experiencia pone de manifiesto el increíble poder de la escucha activa, el liderazgo de servicio y el compromiso con la creación de una cultura de equipo inigualable.
Identificar el problema: llegar a la raíz de la falta de compromiso
Las instalaciones de Lineage en Allentown-Ruppsville, Pensilvania, se encontraron en una encrucijada cuando el equipo se mostró cada vez más desilusionado y desmotivado, tal y como puso de manifiesto una encuesta interna realizada entre los miembros del equipo. Ante el aumento de la rotación de personal y el deterioro de la cultura laboral, estaban ansiosos por encontrar soluciones al problema.
Varios miembros del equipo ya habían expresado su preocupación por diversos problemas en las instalaciones que estaban afectando al compromiso general. En lugar de hacer caso omiso de los sentimientos del equipo, la empresa se replanteó la situación para encontrar una solución, asumiendo esas preocupaciones como una oportunidad y una vía para crecer. Ahora la pregunta era: ¿por dónde empezar?
La transformación en acción: el poder de escuchar y reconocer
La dirección del centro comenzó por poner en marcha una mesa redonda periódica, un foro abierto en el que los miembros del equipo pudieran expresar sus opiniones sobre la cultura laboral y otras posibilidades de mejora del centro.
La iniciativa tuvo una acogida extraordinaria. Los miembros del equipo acudieron en masa para aportar opiniones y sugerencias de mejora, que abarcaban desde pequeños problemas hasta proyectos de gran envergadura.
«Las mesas redondas fueron un gran espacio de expresión para el equipo», afirmó Ashley Yob, responsable de mejora continua. «Nos permitieron mantener conversaciones más sinceras, al ofrecer constantemente a los miembros del equipo un espacio para hablar con total libertad con los responsables».
Las conversaciones permitieron a los responsables tomar el pulso a su equipo. Posteriormente, los responsables se reunían para determinar por dónde empezar con los comentarios recibidos: ¿qué era factible? ¿En qué se podía trabajar con el tiempo? ¿Qué había que remitir a los niveles superiores? Paso a paso, elaboraron un plan de acción.
Comenzaron con una serie de cambios estratégicos destinados a reforzar el compromiso y la moral del equipo. Los responsables del centro reconocieron que una cultura de equipo cohesionada no era solo un objetivo ambicioso, sino que era necesaria para el éxito a largo plazo.
Uno a uno, los responsables abordaron los problemas que pudieron. Desde pequeños cambios estéticos en los almacenes, pasando por la actualización de la política de asistencia para que fuera más inclusiva en cuanto al tiempo de baja por enfermedad acumulado, hasta el establecimiento de horarios de turnos coherentes que permitieran mejorar la conciliación entre la vida laboral y personal. Los responsables de las instalaciones generaron confianza al demostrar que la opinión de cada miembro del equipo realmente contaba. Dejaron claro que cada miembro del equipo —independientemente de su función, origen o antigüedad— es importante y contribuye al éxito general del equipo.
«No se trata de marcar una casilla solo para decir que hemos hecho algo», afirmó Laura Fell, responsable sénior de Recursos Humanos. «Se trata de tener la oportunidad de escuchar la opinión de nuestro equipo y recibir comentarios constructivos».
La notable transformación no solo fue percibida internamente por el equipo, sino que los clientes también notaron la diferencia y reconocieron que la mejora en la moral del equipo se tradujo en un mejor servicio al cliente en general.
Trazar el camino a seguir: fomentar una cultura global de la escucha
La historia de Allentown-Ruppsville es un claro ejemplo del poder de la comunicación transparente y abierta entre los miembros del equipo y los responsables. Al escuchar activamente a los miembros del equipo, reconocer sus dificultades e implementar cambios de forma estratégica en respuesta a sus comentarios, lograron resolver sus problemas de rotación de personal, al tiempo que trabajaban para convertir la cultura de su equipo en una verdaderamente inigualable.
En Lineage estamos inmensamente orgullosos del camino que ha trazado Allentown-Ruppsville, y estamos animando activamente a los centros de nuestra red global a que tomen las riendas y escuchen, creando así un lugar de trabajo fantástico para todos los miembros del equipo de Lineage.